Cuida tu memoria comiendo adecuadamente…

El complejo de vitamina B puede ayudar a disminuir el riesgo de Alzheimer, ya que reduce los niveles del aminoácido homocisteína.
Se realizó un estudio en el 2010 en el que a los participantes les administraron altas dosis de complejo B, (ácido fólico, B12 y B6), ya que al controlar los niveles de homocisteína se puede reducir la contracción cerebral. La investigación mostró que el grupo con altas dosis de vitamina B redujo específicamente la contracción del cerebro hasta 7 veces en las regiones del cerebro conocidas como las más  afectadas por la
enfermedad de Alzheimer.

Los investigadores en sus conclusiones destacaron lo siguiente: “Las vitaminas B disminuyen los niveles de homocisteína, lo que directamente provoca una disminución en el deterioro de la materia gris (GM), disminuyendo así el declive cognitivo. Nuestros resultados mostraron que los suplementos de vitamina-B pueden frenar el deterioro en regiones específicas del cerebro.

El estudio realizado en Finlandia y publicado en la revista “Neurology”, menciona que las personas que consumieron alimentos ricos en B12 pueden reducir el riesgo de desarrollar Alzheimer en sus últimos años. Por lo tanto se recomienda una alimentación que incluya gran cantidad de fuentes saludables de vitamina B, como carne, aves, huevos, productos lácteos y pescados de río. Los vegetales de hoja verde, frijoles y peras proporcionan  parte del complejo vitamina B, pero una alimentación vegetariana o vegana tendrá deficiencia de vitamina B12, ya que ésta se encuentra en alimentos de origen animal.

Vale la pena consumir el folato en su forma natural: se encuentra en los alimentos que provienen del follaje de plantas comestibles, como acelgas, berros, espinacas así como en el  huevo, los  frijoles y la carne roja. 
Existen algunas investigaciones que reportan que tomar altas dosis de ácido fólico sintético derivado de suplementos puede incrementar el riesgo de cáncer, dañar el sistema inmunológico y provocar otros problemas de salud y que para que sea útil al cuerpo debe primero ser activado en su forma biológicamente activa, sólo en esa forma es capaz de atravesar la barrera hematoencefálica y el cerebro pueda obtener los beneficios.

Se requiere también consumir alimentos fermentados como yogurt, chucrut o un buen suplemento probiótico y limitar el consumo de azúcar. Cuando una persona se excede en el consumo de azúcares y granos y no consume suficientes ácidos grasos esenciales, el cerebro se satura con altos niveles de insulina llevando a un proceso que ocasiona el deterioro de la memoria y el pensamiento y al final ocurre un daño cerebral permanente.

A principios del año 2005, a la enfermedad de Alzheimer se le llamó “diabetes tipo 3” cuando los investigadores se dieron cuenta que el páncreas no es el único órgano que produce insulina. El cerebro también produce insulina, la cual es necesaria para la supervivencia de las células cerebrales, pero cuando el cerebro tiene niveles elevados de insulina en forma crónica, se vuelve tóxica. Consumir diariamente más de 25 gramos
de fructuosa puede aumentar dramáticamente el riesgo de demencia y la enfermedad de Alzheimer.
De acuerdo al Profesor Mark Mattson, Director de Neurociencia en el Instituto Nacional sobre el Envejecimiento en Estados Unidos:
-El ayuno intermitente puede ayudar a proteger al cerebro contra las enfermedades degenerativas.
-Mejorar los niveles de magnesio. Existe una investigación preliminar que sugiere fuertemente una disminución en los síntomas de Alzheimer con tan sólo aumentar los niveles de magnesio.
-Optimizar los niveles de vitamina D por medio de la exposición al sol. Los
investigadores creen que los niveles óptimos de vitamina D ejercen efectos benéficos sobre el Alzheimer a través de sus propiedades antiinflamatorias y que apoyan al sistema inmunológico. 
-El alto consumo de ácido graso DHA y EPA en las grasas omega-3 ayuda a prevenir el daño neurológico.
-Evitar y eliminar el mercurio y aluminio de su cuerpo. Las amalgamas dentales, que son 50 % mercurio en peso son una de las principales fuentes de toxicidad por metales.
– Evitar el consumo de atún, cazón y cereales de caja y checar que los sartenes no presenten raspones en el teflón.
– Evitar las vacunas contra la gripe ya que la mayoría contienen tanto mercurio como aluminio que son agentes inmunotóxicos y neurotóxicos bien conocidos.
– Hacer ejercicio regularmente. Se ha sugerido que el ejercicio desencadena un cambio en la manera en que es metabolizada la proteína precursora amiloide, disminuyendo así la aparición y progresión del Alzheimer. El ejercicio también aumenta los niveles de la proteína PGC-1 Alfa, porque niveles bajos de esta proteína se relaciona con esta enfermedad.  
– Aceite de Coco, podría ofrecer increíbles beneficios que ayudan a combatir el Alzheimer. Fuente principal  de triglicéridos de cadena mediana (MTC) han sido encontrados en el aceite de coco.
– Ácido Alfa lipoico (ALA), puede estabilizar las funciones cognitivas entre los pacientes con Alzheimer e incluso podría ralentizar la progresión de la enfermedad. 
– Comer moras azules. Las moras silvestres, que tienen un alto contenido de
antioxidantes y antocianinas, son conocidas por proteger contra el Alzheimer y otras enfermedades neurológicas. 
-Desafiar su mente todos los días. La estimulación mental, sobre todo aprender algo nuevo, como aprender a tocar un instrumento o un nuevo idioma, está relacionado con un menor riesgo de enfermedad de Alzheimer. Los investigadores sospechan que el desafío mental ayuda a desarrollar su cerebro, haciéndolo menos susceptible a las lesiones asociadas con la enfermedad de Alzheimer.

-Evitar los anticolinérgicos y los medicamentos con estatinas. Se ha demostrado que los medicamentos que bloquean la acetilcolina, un neurotransmisor del sistema nervioso, aumentan el riesgo de demencia. Estos medicamentos incluyen ciertos analgésicos durante la noche, antihistamínicos, pastillas para dormir, ciertos antidepresivos,
medicamentos para controlar la incontinencia, y ciertos analgésicos narcóticos.
Los medicamentos con estatinas son particularmente problemáticos porque suprimen la síntesis del colesterol, agotan la coenzima Q10 de su cerebro y los precursores neurotransmisores, además previenen la entrega adecuada de los ácidos grasos esenciales y antioxidantes solubles en grasa a su cerebro, al inhibir la producción de un portador biomolecular indispensable conocido como lipoproteína de baja densidad. De hecho, el año pasado la FDA le requirió a los fabricantes de medicamentos con
estatinas incluir en la etiqueta “pérdida de la memoria” como un efecto secundario.

Por: Paty Rivera

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