Alz.Mx

La alegría de vivir en la tercera edad

La alegría se lleva dentro y se transparenta en la sonrisa.
Y ¿cómo adquirimos la alegría?
Eso lo tienes que descubrir tú mismo, lo descubres al animarte a verte .
Nosotros hemos sido regalados con el don de la vida. Es un gran regalo y el primer paso para la alegría es abrir ese regalo. ¿A quién no le da ilusión abrir un regalo que además nos lo da alguien que nos ama? Pues la vida es un regalo de Dios que es Amor.
Al vernos nos reconocemos no sólo amados sino además tenemos la capacidad de amar, ¡qué gran regalo!
Entonces sonreímos, y agradecemos el regalo.
La gratitud alimenta nuestra alegría:
Gracias por la vida! Gracias porque comparto la capacidad de amar con mi Creador!
Al agradecer me descubro sonriendo.
Amanecer agradeciendo la nueva oportunidad, un nuevo día con todos sus retos y sorpresas.
Gracias!
Vivir el día saboreando el agua que me refresca cuando me baño, el jabón con su rico olor, la ropa que me cubre y luego el caminar, el desayuno…gracias! Gracias!
¿Qué trabajo voy a realizar? Lo que haga, procurar hacerlo lo mejor que pueda, desde tender
una cama restiradita, regar una plantas, quitar las hojas secas, preparar una comida, sazonar y presentar bello el plato, dar una clase bien preparada y con entusiasmo por pasar el conocimiento, vender algo, conocer lo que ofrezco y lo que le servirá al cliente, ofrecer un servicio de buen modo y con paciencia, como si fuera alguien muy importante a quien sirvo…tantas cosas pequeñas o grandes en las que podemos trabajar y que al hacerlas bien, nos darán una gran satisfacción, lo cual alimentará nuestra alegría.
Compartir con los demás mis dones, una sonrisa, una conversación, un apoyo.
Cuando pasan los años, sigo teniendo tanto por agradecer y por ofrecer, ya no se tienen tantos compromisos, ya tenemos en ocasiones que aceptar una situación que nos limita, una enfermedad, pero al agradecer lo que ya me sirvió el cuerpo y cuidar mejor de él, me llevará a sentirme mejor, así como aceptar el que otros nos apoyen siempre agradeciendo y con la sonrisa de la alegría interior que podemos compartir como regalo.
Al anochecer, repasar todo aquello que viví, aprendiendo del error sin quedarnos instalados en él y agradeciendo lo recibido, recordando que, como dijo alguien:
Dios no se deja ganar, cuando se trata de dar.
Por más que yo quiera darle, siempre me gana Él a mí pues me devuelve más de lo que yo le dí.
Y así te dormirás sonriendo y con la alegría de quien sabe apreciar y gozar el regalo de la Vida.
María Loyola Coindreau de Zertuche.
Maestra Jubilada, ex regidora.
Abuela de 9 nietos.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Educación en línea

Capacítate

Hoy

Inscríbete en nuestra plataforma de Educación Online

¿Tienes un familiar con Alzheimer o algún otro tipo de demencia y deseas saber cómo cuidarlo? 
¿Eres cuidador de un paciente con Alzheimer y deseas perfeccionar tus habilidades y técnicas?
¿Eres estudiante o profesional de la salud y deseas conocer más sobre esta enfermedad?

Empieza HOY mismo!