Comunicación con el adulto mayor desde la atención centrada en la persona

Debido al aumento en la esperanza de vida y a la disminución de la tasa de fecundidad, la proporción de personas mayores de 60 años está aumentando más rápidamente que cualquier otro grupo de edad alrededor del mundo.
El envejecimiento de la población constituye un reto para la sociedad y para los servicios gerontológicos, que se han topado con el desafío de llevar a cabo cuidados que no solo se centren en el modelo asistencial o biomédico, en donde el paciente con demencia se encuentra en una posición pasiva, es receptor de atención y en el que su familiar se convierte en el interlocutor.
La atención centrada en la persona (ACP) se propone como un nuevo modelo que complementa y enriquece el modelo actual y que sitúa a la persona adulta mayor, como un agente central y en la medida de lo posible, activo. Es también una estrategia organizacional para la mejora de la
calidad en los centros gerontológicos.
Tiene sus orígenes en el trabajo del psicólogo humanista Carl Rogers y en su terapia centrada en el paciente (Rogers, 1961), posteriormente, a partir de los años 90’s el profesor Tom Kitwood utiliza el término “centrado en la persona” en el ámbito de las personas con demencia.
¿Qué es la atención centrada en la persona?
La atención centrada en la persona es un modelo que tiene como prioridad tratar a las personas mayores como seres humanos que son, con consideración y respeto, validando sus emociones, ofreciendo confort y una comunicación verbal y no verbal asertiva y dignificante.
“Tiene que ver con alejarse del modelo paternalista, en donde el profesional y el cuidador, son quienes tienen la información y toman decisiones en relación a la salud y atención de las personas a quien atiende, basándose en su exclusiva percepción de lo que es mejor para el
otro.” Teresa Martínez, 2016
Esta nueva mirada hacia las personas con demencia facilita la personalización de los cuidados al trabajar con su biografía y su historia de vida, promueve la dignificación del adulto mayor, reconociendo el derecho de las personas mayores a tener y expresar sus propias opiniones, da
origen a una comunicación consciente, en donde eliminamos infantilismos, ritmos inadecuados y etiquetas que muchas veces inconscientemente tenemos hacia el adulto mayor y lo convertimos en respeto, aceptación y reconocimiento.


La comunicación empática: desde la ACP

Es importante saber que siempre estamos comunicando, aunque no digamos nada. La comunicación no verbal juega un papel muy importante cuando interactuamos con un adulto mayor con demencia.
La empatía es saber ponerse en el lugar del otro para comprender y transmitir comprensión. Se realiza a través de la escucha activa, que es el acto voluntario de “comprender” a la otra persona y manifestarle nuestra comprensión. Es la forma como empatizamos o abordamos la
realidad que está dentro de la cabeza y del corazón del otro, para que saque la mejor versión de sí mismo.

Hay 6 claves para comunicarnos empáticamente con personas mayores.

  • Observar y usar el lenguaje no verbal, el contacto y el cariño.
  • Respetar los silencios y el ritmo de respuesta del adulto mayor.
  • Dejar que hable y exprese sus sentimientos
  • Tener paciencia con las repeticiones.
  • No sermonear o emitir juicios
  • Estar preparado para abordar temas difíciles
    La ACP tiene el compromiso de incluir la perspectiva de la persona con demencia y el
    entendimiento de quien es esta persona, su historia de vida y sus preferencias.

Lic. Gabriela Montemayor Martínez.

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